Pie de Charcot

El pie de charcot es una complicación no ulcerativa de la piel que puede presentarse en personas que sufren diabetes. El pie de Charcot se caracteriza por el debilitamiento repentino de los huesos del pie de personas que sufren neuropatía, los huesos se debilitan al punto de fracturarse y con el andar continuado el pie eventualmente cambia de forma. A medida que avanza el padecimiento, el arco se vence y el pie adopta una forma anormal, tomando la apariencia de la base de una mecedora.

Esta importante lesión nerviosa (neuropatía) derivada de la diabetes puede producir importantes complicaciones en la salud. Por ello las personas que padecen diabetes es necesario que conozcan qué causa exactamente el pie de charcot, para de esta forma, tomar todas las medidas necesarias para su prevención.

El pie de Charcot generalmente aparece en pacientes con diabetes mellitus de larga data y, casi siempre, muy mal controlada. Su presencia puede dar lugar a la aparición de un sinnúmero de problemas, incluyendo pérdida de las articulaciones, fracturas, colapsos o pérdida del arco del pie, deformación masiva, úlceras, amputaciones y, en casos muy graves, llevar incluso al deceso del paciente.

La artropatía neuropática es un padecimiento muy grave que puede llevar a una deformidad importante, a incapacidad e incluso a la amputación. Debido a su gravedad, es importante que los pacientes que padecen diabetes, una enfermedad frecuentemente relacionada con una neuropatía, tomen medidas preventivas y consulten inmediatamente si presentan los signos o síntomas.

El pie de Charcot es una compleja deformidad del pie, considerada como una complicación progresiva, lenta, indolora y crónica que ocurre en una o en varias articulaciones debido a déficit neurológico, como puede ser una neuropatía. Se desarrolla como resultado de la pérdida de sensibilidad en los pies debido a que los nervios se ven afectados y a causa de un hueso roto que no es detectado por falta de sensaciones. Este mal avanza y hay destrucción de los tejidos blandos del pie.

Sin sentir dolor, el paciente con fractura continúa realizando su vida diaria con el hueso roto empeorando la condición médica, para la cual, en la mayoría de los casos sólo queda la posibilidad de amputar.

En otros casos, la destrucción de las articulaciones es tan grave que causa malformaciones permanentes en el pie con protuberancias óseas. Esta condición requiere calzado especial para siempre.

Entre las características de las lesiones no ulcerativas del pie diabético podemos mencionar:

-El pie cambia de forma debido a las infecciones de los huesos y articulaciones que se producen.

-En un comienzo es difícil de detectar, debido a que surge un área enrojecida e inflamada, la cual se trata como a una infección.

-Al principio el pie de Charcot no es doloroso y hasta se podría confundir con un proceso de celulitis.

Es fundamental que las personas que sufren de diabetes se controlen en forma periódica, la salud de sus pies, además es importante que sepan que el pie es una estructura conformada por huesos, músculos, ligamentos, etc., en donde cada una de las partes actúa en armonía.

Las personas que sufren diabetes deben llevar un riguroso control de sus pies ya que mantener un pie sano, reduce el riesgo de complicaciones como úlceras o amputaciones.

Es conveniente aclarar que el pie de Charcot no puede ser revertido, pero que sus efectos destructivos pueden detenerse si es detectado a tiempo. En este sentido, hay que tener presente que su presentación es rápida y se inicia con una coloración rojiza del pie, acompañada por temperatura elevada de la piel; a ese signo se le asocia la hinchazón y, en los casos en los que no está afectada la sensibilidad, de dolor.

Una persona que sufre diabetes y padece alguno de estos síntomas puede estar desarrollando un pie de Charcot o puede estar frente a otra situación de emergencia por lo que debe consultar de inmediato al médico.